Los envases alimentarios aportan 1.000 toneladas anuales de microplásticos a la dieta
Un nuevo estudio mundial revela que los envases alimentarios liberan aproximadamente 1.000 toneladas de microplásticos en los alimentos y bebidas cada año, lo que suscita una gran preocupación por la exposición humana. El informe, titulado «From Pack to Plate», ha sido publicado por Earth Action en colaboración con rePurpose Global, y supone el primer análisis exhaustivo de la migración de microplásticos y nanoplásticos desde los envases hacia los productos de consumo.
Los investigadores estiman que la liberación anual de partículas de microplástico equivale al peso de más de 600 coches, y que cada consumidor ingiere una media de 130 miligramos de plástico al año. En el caso de los grandes consumidores, esta cifra puede superar el gramo, lo que se traduce en cientos de millones de partículas.
El estudio destaca que la migración de los microplásticos es en gran medida predecible y está influenciada por tres factores principales: la elección del material, el diseño del envase y las condiciones de uso en el mundo real. Elementos de diseño como tapones y cierres pueden crear puntos de fricción que aumentan la liberación de partículas, mientras que la exposición a la luz solar y al calor puede agravar el problema, provocando un aumento significativo del desprendimiento de microplásticos.
Aunque los envases alimentarios no son los principales responsables de la contaminación ambiental por microplásticos, su contacto directo con los alimentos crea una vía concentrada para la ingestión humana. El informe identifica que las botellas de tereftalato de polietileno (PET) son responsables de aproximadamente un tercio de la exposición relacionada con los envases, seguidas de los envases alimentarios rígidos de PET y los materiales flexibles de polietileno (PE).
Para mitigar estos riesgos, el informe sugiere mejoras de diseño específicas, como limitar la exposición a los rayos UV durante el transporte y la venta al por menor, rediseñar los componentes sometidos a gran estrés y realizar pruebas en condiciones realistas. Svanika Balasubramanian, directora de circularidad de rePurpose Global, destacó que mejorar las decisiones en las fases iniciales podría evitar que miles de millones de partículas lleguen a los consumidores.
El informe también señala importantes lagunas normativas en los marcos de seguridad alimentaria, ya que la normativa actual no aborda adecuadamente la liberación de microplásticos ni la exposición química combinada procedente de los materiales plásticos. La Dra. Jane Muncke, directora general del Food Packaging Forum, señaló que, aunque los envases alimentarios se han considerado tradicionalmente inertes, décadas de investigación indican que los plásticos pueden liberar tanto sustancias químicas como partículas durante su uso normal.
Los resultados subrayan la urgente necesidad de que la industria del envasado de alimentos reevalúe la seguridad y la estabilidad de los materiales utilizados, así como de que implemente soluciones innovadoras para reducir las emisiones de microplásticos.
