La sensibilidad de los consumidores a los precios reconfigura el panorama del envasado alimentario
El sector del envasado de alimentos se enfrenta a un estancamiento de los volúmenes, ya que las presiones económicas llevan a los consumidores a dar prioridad a la asequibilidad frente a la sostenibilidad. Según un informe de McKinsey and Company, los elevados costes de las materias primas y los hábitos de gasto prudentes han provocado que los volúmenes de envasado se mantengan estables o disminuyan en los mercados de consumo de Europa y Estados Unidos.
A medida que los consumidores optan cada vez más por compras a granel y productos de marca blanca, que suelen llevar menos envases, la demanda de soluciones de envasado tradicionales está disminuyendo. Este cambio viene impulsado por una mayor sensibilidad hacia los precios, y los consumidores muestran una clara preferencia por las opciones de menor coste.
A pesar de las continuas preocupaciones sobre la sostenibilidad, estas cuestiones han pasado a un segundo plano frente a la asequibilidad en los últimos años. Si bien la reciclabilidad sigue siendo un atributo valorado, el énfasis en los envases sostenibles ha disminuido a medida que las condiciones económicas se han endurecido. Las conclusiones de McKinsey indican que la sostenibilidad como factor de compra ha disminuido entre 2020 y 2025, lo que sugiere que las medidas reguladoras desempeñarán un papel más significativo en la configuración de las futuras estrategias de envasado.
El Reglamento de la UE sobre envases y residuos de envases (PPWR), que exige que todos los envases sean reciclables o reutilizables para 2030, es uno de esos marcos normativos que se espera que influya en el sector. La mayoría de las disposiciones de este reglamento serán obligatorias a partir de 2026, lo que indica un cambio hacia una sostenibilidad impulsada por el cumplimiento normativo más que por la demanda de los consumidores.
Para hacer frente a estos retos, McKinsey aconseja a las empresas de envases que se centren en inversiones estratégicas en segmentos de alto potencial y mejoren la eficiencia operativa. Aprovechar la inteligencia artificial para la previsión de la demanda y las estrategias de fijación de precios también podría proporcionar una ventaja competitiva en un mercado cada vez más definido por las presiones de costes.
A medida que el sector del envasado de alimentos se adapta a esta dinámica cambiante, debe equilibrar las demandas de los consumidores con los requisitos normativos para garantizar el crecimiento futuro.
