Los tejidos no tejidos impulsan la innovación en el embalaje sostenible en el marco de la transición hacia la economía circular
La transición hacia una economía circular está ofreciendo nuevas oportunidades a los fabricantes de envases, sobre todo mediante el uso de tejidos no tejidos, que mejoran la reciclabilidad y reducen los residuos y el consumo de energía. Jack Eaton, director comercial de NIRI, destaca la importancia de explorar nuevos materiales y proveedores para reforzar las estrategias de sostenibilidad y eficiencia.
Las presiones normativas, como el objetivo legalmente vinculante del Reino Unido de alcanzar las «cero emisiones netas» para 2050 y las normativas internacionales sobre los PFAS —conocidos como «sustancias químicas eternas»—, están impulsando la innovación en el diseño de materiales. La contaminación por PFAS complica los procesos de reciclaje, ya que estas sustancias químicas persisten en los materiales reciclados, lo que degrada la calidad y dificulta los esfuerzos de compostaje. NIRI está abordando este reto mediante el desarrollo de alternativas libres de PFAS a través de combinaciones innovadoras de materiales y técnicas de construcción, pasando de un enfoque tradicional en 2D a uno en 3D.
Además de abordar el problema de los PFAS, existe una demanda creciente de reducir la dependencia de los materiales derivados del petróleo. NIRI se centra en polímeros de origen biológico y biodegradables, utilizando intermedios renovables y monómeros derivados de la fermentación para combatir problemas como el agotamiento de los recursos y la contaminación por plásticos. La colaboración entre especialistas en telas no tejidas y fabricantes de envases es esencial para lograr soluciones sostenibles e innovadoras.
La eficiencia en el uso de los recursos es también un aspecto clave, a medida que el sector afronta la transición energética hacia la electrificación y la reducción de la huella de carbono. Se está dando prioridad a los materiales ligeros y monocomponentes para minimizar el consumo de material al tiempo que se mejora el rendimiento, reduciendo así la energía incorporada y los costes operativos. La simplificación de los tipos de materiales puede agilizar los procesos de reciclaje y reducir las necesidades energéticas durante la gestión al final de la vida útil.
Para optimizar la gestión energética, se anima a los fabricantes a realizar auditorías energéticas, implementar controles inteligentes y utilizar la inteligencia artificial para introducir mejoras en la fabricación basadas en datos. Las partes interesadas, incluidos los clientes y los organismos reguladores, examinan cada vez con mayor detenimiento las estrategias energéticas, especialmente en lo que respecta a las emisiones de Alcance 3, que abarcan las emisiones indirectas a lo largo de toda la cadena de valor.
En última instancia, el cambio hacia una economía circular no se limita al mero cumplimiento normativo; supone una oportunidad para que los fabricantes de envases innoven en los materiales, mejoren la eficiencia de la fabricación y construyan cadenas de suministro resilientes. Mediante la integración de tecnologías avanzadas de telas no tejidas con prácticas de producción energéticamente eficientes, el sector puede reducir el impacto medioambiental al tiempo que mejora su competitividad. La colaboración entre I+D y el desarrollo de productos es fundamental para abordar retos inmediatos, como los PFAS, y para avanzar hacia los objetivos de cero emisiones netas.
